Libertad compartida

Bebíamos copas y copas

mencía o málbec

albariño o chardonnay.

Éramos puro corazón

sangre hirviendo.

Volábamos por las playas

como aves recién escapadas de sus jaulas.

Rotos ya todos los cerrojos

vivíamos sin llaves ni calendarios.

Fumábamos la pipa de la paz y

éramos folladores profesionales.

Hoy pasamos la cruda

descansando tumbados en cama

con las cobijas hasta arriba.

Algún día

volveremos a prender fuego a las calles

haremos caer las torres de las instituciones financieras

y

entonces

dormiremos como bebés,

sabiendo que vencimos

que la charca ya está tranquila

las sonrisas inundan el mundo

retumban los tambores

e infinitas orquestas deleitan nuestros oídos.

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